Pues creed que quien no sabe concertar las piezas en el juego del ajedrez, que
sabrá mal jugar, y si no sabe dar jaque, no sabrá dar mate. Ansí de reprender,
porque hablo en cosa de juego, no le habiendo en esta casa, ni habiéndole de
haber: aquí veréis la Madre, que os dio Dios, que hasta esta vanidad sabía: mas
dicen que es lícito algunas veces. y cuán lícito será para nosotros esta manera
de jugar, y cuán presto, si mucho lo usamos, daremos mate a este Rey divino,
que no se nos podrá ir de las manos ni querrá. La dama es la que más guerra le
puede hacer en este juego, y todas las otras piezas ayudan.
SANTA TERESA
DE JESÚS (Camino de perfección. Cáp. XXIII)

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